♑︎ Capricornio La versión de pago
Pagas todos los meses por una versión tuya que no aparece nunca.
La tienes localizada, además, que tú eres muy de tenerlo todo localizado. La plataforma esa de cursos donde entraste dos veces en marzo. La aplicación de idiomas con la rachita rota desde junio. La suscripción a algo que ibas a leer los domingos por la mañana, en una casa con luz, sentado, como si tu vida fuera un anuncio. Y cada día 1 sale el cargo, tú lo ves, dices «tengo que darla de baja» y no la das de baja. Porque darla de baja es reconocer una cosa, y tú prefieres pagar antes que reconocer.
Con esto de fondo, lo que se está moviendo en tu casa dos —la del dinero propio y la de lo que crees que mereces— no hace ruido. Va por debajo. Es la clase de cambio que no se decide un día: se decide dejando de pagar por quien no eres.
Hoy, antes de que llegue el día 1 y vuelva a pasar: abre la lista de suscripciones del móvil, entera, y léela en voz alta. Da de baja una. Solo una, la que más vergüenza te dé. Si te piden motivo, escribe esto y no le des más vueltas: «No lo uso. Gracias». Y con lo que te ahorras no hagas nada especial, que ahí está la trampa.
No eres un vago, Capricornio. Eres un señor que paga una cuota por la esperanza. Sale carísimo y encima no viene con toalla.