♋︎ Cáncer Se hace en tu casa
Este invierno se va a hacer otra vez en tu casa y nadie te lo ha preguntado.
Se da por hecho, que es distinto de que te lo pidan. El año pasado fue en tu casa, el anterior también, y en algún momento de octubre alguien va a decir «pues como siempre» y ya estará decidido. Tú tienes las sillas plegables en el altillo, tienes la mesa que se alarga y tienes la costumbre. Los demás tienen la suerte de que la tengas tú.
El Sol acaba de entrar en tu casa cuatro, la de la familia y las paredes, y va a estar ahí el mes entero. Es tu temporada de puertas adentro: lo que se coloque ahora aguanta hasta enero.
Y aquí viene la parte incómoda, que la sabes tú mejor que yo: no te molesta hacerlo. Te gusta. Lo que te sienta mal es que se dé por hecho, y como nunca lo dices, cada año se da por hecho un poco más. Llevas seis años confundiendo «me ofrezco» con «me toca» y nadie ha notado la diferencia porque tú tampoco la has dicho en voz alta.
Hoy, y con nombre y apellido: escribe a una sola persona de la familia y pide una cosa concreta. No ayuda en general, que la ayuda en general no viene nunca. Una cosa: que traiga el postre, que ponga la mesa, que llegue media hora antes. Pequeña y con fecha.
Y ayer te mandé bajar cinco minutos al bar. Si bajaste, esto de hoy es lo mismo pero dentro de casa: aparecer y pedir. Se te da fatal y por eso te lo repito dos días seguidos.