♍︎ Virgo La versión ensayada
Has vuelto con una versión tuya ensayada desde julio. A las once se cae.
Ayer te dije quince minutos, no media hora. Y sé perfectamente lo que ha pasado, así que no me lo cuentes: dejaste la alarma como estaba y has pospuesto dos veces, no tres, y ahora mismo te estás felicitando por haber pospuesto solo dos. Vale. Eso también es empezar.
Pero lo otro es más gordo. Llevas desde julio ensayando quién ibas a ser este curso. La persona que no se queda a arreglar lo de todos, que dice «eso no me toca» sin ponerse colorada, que se va a su hora. Lo has contado en dos cenas y hasta te lo has creído. Y hoy, entre las once y las doce, va a aparecer alguien con un problema pequeño y con esa cara de «tú es que esto lo haces en dos minutos». Ahí se juega el curso entero, no en enero.
El Sol lleva en tu signo desde el 23 y sigue hasta el equinoccio: es tu casa uno, tu turno, tu cara. Estos días lo que se afirme se queda afirmado.
Así que hoy, tres cosas. Primero: cuando llegue ese alguien, no digas que no —que no te va a salir— di esto: «Hoy no puedo. Mañana a las diez lo vemos». Segundo: anótalo. La primera vez que lo dices es la difícil; la cuarta ya es tu fama. Y tercero, esta tarde a las siete, apaga y vete, aunque quede algo encendido en la pantalla.
Que la versión de septiembre no se ensaya, Virgo. Se estrena un martes cualquiera, delante de alguien que no ha leído el guion.