♊︎ Géminis Un sitio por el que pasas
Tu casa lleva desde junio siendo un sitio por el que pasas.
Duermes ahí, te cambias ahí, dejas la bolsa en la entrada y te vuelves a ir. Como todo el verano ha sido así —y como fuera se estaba mejor que dentro— no ha hecho falta arreglar nada. Pero mira ahora alrededor: el ventilador sigue enchufado en el pasillo, hay una bombilla fundida desde julio en la que ya ni reparas porque enciendes la otra, y encima de la silla del cuarto hay ropa de tres estaciones distintas. Tu casa está exactamente igual que en junio. Tú no.
El Sol lleva desde el 23 de agosto en tu casa cuatro, la de las paredes y de lo que hay dentro, y hoy es su último día entero ahí. Justo cuando se acaba la temporada de poner las cosas en su sitio, resulta que a ti te queda tu propia casa por hacer.
Hoy, una hora. Con reloj y sin música triste. Y una sola cosa de las tres: o cambias la bombilla, o guardas el ventilador, o vacías la silla. Una. Y luego cenas ahí sentado, sin llevarte el plato a ninguna otra habitación. Te va a parecer poquísimo para el discurso que te acabo de soltar. No es poco: es la primera noche de seis meses en los que vas a estar mucho más dentro que fuera.
A partir de mañana la casa deja de ser el sitio donde duermes y pasa a ser el sitio donde estás, Géminis. Y eso no se nota hoy. Se nota en noviembre, y para entonces ya no hay ganas de empezar nada.