♎︎ Libra Los martes y los jueves
Has dicho que sí a tus martes y a tus jueves sin preguntar cuánto valían.
Dijiste que sí a finales de agosto, desde una terraza, con el móvil en una mano y la sensación de que septiembre era un sitio enorme donde cabía todo. Y ahora septiembre es esto: un calendario con dos tardes tachadas, una clase o un turno o un favor que empieza a las siete, y tú llegando a tu casa a las nueve y media con la cena por hacer y la cabeza en otra parte. No te arrepientes, que conste. Pero llevas cuatro días haciendo la cuenta en el metro y hay una pregunta que no hiciste a tiempo y que ahora te da apuro hacer.
Venus lleva desde el jueves pasado en tu casa dos, la del dinero tuyo y la de lo que crees que vales, y en Escorpio no entiende de medias tintas: o vale la pena o no la vale, y se dice.
Hoy, tres cosas. Primero, escribe en el móvil qué te llevas exactamente de esos dos días: cuánto, hasta cuándo y qué aprendes. Segundo, si al leerlo se te queda cara rara, pregunta. Se pregunta así, tal cual: «Oye, antes de coger ritmo quiero cerrar dos cosas: ¿cuánto es y hasta qué mes?». Y tercero, no lo mandes a las once de la noche disculpándote: se manda hoy, a media mañana, sin adornos.
Preguntar el precio al principio parece de mal gusto, Libra. Preguntarlo en noviembre, cuando ya llevas veinte tardes puestas, parece otra cosa peor.