♉︎ Tauro La hora de cenar
Mañana vuelven los horarios y nadie ha dicho a qué hora se cena.
En agosto habéis cenado a las once, habéis comido cuando se ha podido y la lavadora se ha puesto a la hora que ha salido. Funcionaba porque no había ningún horario que romper. Desde mañana lo hay: uno entra a las ocho, otro sale a las siete y media, la basura vuelve a bajarse los días que se baja, y la compra ya no se puede hacer un martes a las doce del mediodía como quien pasea.
Mercurio anda por tu casa cuatro, la de las paredes y los tuyos, y hasta el veinticinco le da por lo mismo: que las cosas se digan en voz alta en vez de suponerse. Ahí tienes tu ventana.
Lo del año pasado no se te ha olvidado: nadie habló nada, todo se organizó solo, y «solo» acabó queriendo decir tú. Así que hoy, antes de cenar, quince minutos y el calendario del móvil en medio de la mesa. Tres preguntas y ninguna más: a qué hora se cena entre semana, quién hace la compra grande y qué día se pone la lavadora de las sábanas. Nada de reparto de tareas para toda la vida, nada de conversación existencial sobre la convivencia.
Si no te sale empezarla, copia esto y mándalo al grupo de casa esta tarde: «Oye, ¿nos sentamos quince minutos antes de cenar y cuadramos la semana? Que si no lo hablamos hoy, ya no lo habla nadie». Envía y ponte a otra cosa.
Quince minutos hoy, Tauro, o tres meses de mala cara a partir del jueves. Tú misma.