♑︎ Capricornio El número que nunca dices
Llevas dos años poniendo de más en algo compartido y aún no lo has dicho.
El piso, el viaje que organizas todos los veranos, la casa del pueblo, lo que sea que lleváis a medias. Tú pones la parte que no se ve: las llamadas, los papeles, el dinero que adelantas y que luego «ya me darás». Y llevas dos años tragando porque decirlo suena a reproche y tú antes cargas que parecer la que lleva la cuenta de todo.
Justo hoy el cielo se apaga en tu casa ocho, la de lo compartido y lo que no se habla, y encima es el día del año en que pedir en voz alta pesa el doble. Eso no es magia: es que hoy tienes una excusa que no vas a tener mañana.
Hazlo antes de las ocho y media, para poder mirar tranquila. Y dile el número, no la queja: la queja se discute, el número se paga. Copia esto si no te sale: «Oye, he echado cuentas de lo nuestro y llevo unos cuantos meses adelantando yo. ¿Lo cuadramos esta semana?». Envía. Ya está.
Y no te montes la conversación entera en la cabeza antes, con sus réplicas y tus respuestas, que te conozco: la ensayas tanto que luego te ofende lo que la otra persona ni siquiera ha llegado a decir. Manda el mensaje a secas y espera. A lo mejor te contesta «uy, perdona, no me había dado cuenta», y te quedas con dos años de discurso preparado sin usar. Ojalá.
Lo que no se dice no se convierte en generosidad, Capricornio: se convierte en factura. Y las facturas viejas se cobran siempre peor.