♉︎ Tauro Ya no hay nadie fuera
Antes te encontrabas a la gente. Ahora hay que quedar.
Todo el verano has hecho vida social sin proponértela. Bajabas a por el pan a las ocho y te cruzabas con tres, te tomabas algo de pie con quien hubiera, subías a las once habiendo hablado con media calle sin haber quedado con nadie. Eso se ha terminado esta semana y no ha habido aviso ninguno. A las ocho ya está oscureciendo, la terraza de abajo tiene las sillas apiladas contra la pared y la gente que veías todos los días ha vuelto a ser gente a la que hay que escribirle.
Marte está en tu casa tres, la de la calle de al lado y la de los que uno tiene a mano, y le queda una semana ahí. Lo que empuja es feo de decir y es verdad: lo que no pongas tú por escrito, este año no lo ves.
Así que hoy, tres cosas. Primero, piensa en una persona a la que veías sin querer y llevas quince días sin ver. Segundo, escríbele hoy con día, hora y sitio, y que la hora sean las siete y no las diez, que a las diez ya no sales y lo sabes. Y tercero, no propongas «tomar algo un día de estos»: eso ya no existe, eso era de agosto.
Se pierde así, Tauro. No por una discusión ni por un desplante. Se pierde porque cambia la hora a la que anochece y nadie vuelve a escribir el primero.