♎︎ Libra A solas
Llamas amiga a alguien con quien no has estado a solas en dos años.
Y no ha pasado nada malo, esa es la parte rara. No hubo bronca, no hubo distanciamiento, no hay nada que arreglar. Simplemente lleváis dos años viéndoos en sitios con más gente: cumpleaños, cenas de doce, un bautizo, aquella barbacoa. Os reís, os ponéis al día en titulares, os decís «tenemos que vernos» al despediros junto al coche y os lo decís de verdad. Y luego vuelve a pasar un trimestre.
La cuenta es esta: en dos años habéis estado juntas unas quince veces y a solas cero. Lo que sabes de su vida lo sabes por el resumen que cuenta en la mesa, que es la versión pública, la que está pulida para que no incomode a nadie. La versión de verdad de una persona solo aparece cuando sois dos y sobra tiempo.
Júpiter está este año en tu casa once, la de los tuyos y la de la gente que se junta. Ahí lo que crece es lo que se cuida a propósito, y lo que no, se queda de decorado.
Hoy, y sin darle vueltas: le mandas esto tal cual. «Oye, ¿tomamos algo tú y yo solas la semana que viene? Sin nadie más.» Ese «sin nadie más» es el mensaje entero; lo demás es la excusa para poder decirlo. Y das dos fechas concretas, que si das una se cae y si no das ninguna, no existe.
Se pierden así las amistades buenas, sin discusión y sin culpa: por acumulación de mesas con mucha gente. Un café de dos horas recupera dos años, Libra. Es una barbaridad de rentable.