♓︎ Piscis La versión de dos minutos
Este verano has escuchado a todo el mundo. Nadie te ha escuchado a ti.
Y no es que no te hayan dejado hablar: es que cuando llega tu turno haces lo de siempre, que es preguntar otra cosa. La amiga con la mudanza, el del curro que lo está pasando mal, tu hermano y su culebrón de mayo. Te lo sabes todo de memoria, con fechas, y por tu cabeza pasan cada noche cosas tuyas que no ha oído nadie desde marzo.
Venus está desde hace días en tu casa ocho, la de la intimidad y de lo que solo se cuenta cuando ya hay confianza. Esa casa no va de desahogarse en el grupo. Va de una persona, un rato y la verdad sin adornar.
Hoy, en el plan que tengas, elige a una. La que sepas que no va a intentar arreglártelo. Y suéltalo así: «Oye, ¿te puedo contar una cosa mía un momento? No hace falta que me la arregles». Envía o dilo en voz alta, tal cual, sin preámbulo de veinte minutos sobre lo bien que va todo lo demás.
Dos minutos. No hace falta el relato entero ni el contexto desde 2019, que además es lo que usas para no llegar nunca al final.
Y no te disculpes al terminar. Ni «bueno, tampoco es para tanto», ni «perdona el rollo», ni la risita esa. Eso es devolver el favor antes de recibirlo, Piscis, y así no se cobra nunca nada.