♉︎ Tauro La casa del pueblo que no visitas
La casa del pueblo que sueñas no es la que tiene goteras de verdad.
Llevas años diciendo "cuando tenga tiempo, arreglo la casa del pueblo y me planto allí los veranos enteros": la parra, el patio, las tardes sin nada que hacer y sin cobertura. La casa real lleva dos veranos sin que nadie abra las persianas más de un fin de semana seguido, y la última vez que estuviste allí evitaste mirar el techo de la cocina.
Neptuno lleva desde julio retrógrado, tapando con niebla justo lo que guardas para "cuando haya tiempo": tu casa doce, la del cierre y lo que no se cuenta. Hoy esa niebla se levanta y ves las dos cosas juntas, la parra y la gotera, sin que una borre a la otra.
No hace falta que decidas hoy si te mudas allí un verano entero. Sí hace falta una llamada: pregunta a alguien del pueblo cómo está de verdad ese tejado, no cómo lo recuerdas tú desde aquí. Apunta el nombre de quien arregla tejados por la zona, aunque no llames todavía. Y la próxima vez que lo menciones en una comida, cuenta la versión completa, con gotera incluida, no solo la de la parra.
La casa del pueblo no necesita que la salves esta semana, Tauro. Necesita que dejes de hablar de ella como si ya vivieras allí.