♋︎ Cáncer El plan de la tumbona
Lo que ibas a decirle a tu jefa en septiembre lo decidiste en bañador.
Lo tenías clarísimo el día seis. Ibas a pedir el cambio de departamento, o la subida, o los viernes de tarde libres, y lo ibas a pedir «nada más volver», con esa seguridad que dan las once de la mañana de un martes de agosto sin nadie delante. Ya es hoy. La oficina está llena otra vez, tu jefa ha vuelto con veinte cosas encima, y aquella frase tan redonda que ensayaste mirando al techo, dicha aquí y a esta hora, suena a otra cosa.
Neptuno lleva retrógrado desde julio y te lo pone en la casa diez —el curro, lo que los demás creen que quieres—, que es donde mejor se le da trabajar: enseñando la diferencia entre lo que decidiste y lo que decidiste imaginándote. La decisión sigue valiendo. El guion, no.
Así que hoy, dos cosas y ninguna más. Primero: no pidas la reunión de tu vida, pide diez minutos. Copia esto y mándalo antes de comer: «Hola, ¿tienes diez minutos esta semana? Quiero comentarte una cosa de cara al curso que viene». Segundo: escribe en un papel la frase de verdad, la de una sola línea, sin el discurso alrededor. Si no cabe en una línea, es que todavía no la sabes.
Y no lo dejes para septiembre, que septiembre es esto mismo pero con más gente delante y con la excusa universal de que todo el mundo está liado. Nadie va a estar menos liado que hoy. Esa es la única ventaja que tiene el 18 de agosto.