♌︎ Leo La lámpara del techo
Tienes la casa montada para las visitas y las visitas ya no vienen.
La butaca buena mira a la puerta y no a la ventana. Los cojines están colocados como en las fotos y tú te sientas siempre en el mismo trozo de sofá, el de la esquina, que es el único que has gastado en cuatro años. Y luego está la lámpara del techo: esa que no enciendes nunca porque da una luz fea y te estropea el salón. Llevas cuatro inviernos con la lamparita del rincón y con el resplandor del móvil, y ahora a las ocho ya no entra nada de luz por esa ventana. Cuatro inviernos a media oscuridad por estética.
Venus lleva desde el día 10 en tu casa cuatro, la de las paredes y de lo que hay dentro, y ahí se queda toda la temporada. Lo de estos meses no es decorarla: es vivirla. Vas a estar dentro hasta marzo, y no de visita.
Tres cosas, y ninguna cuesta dinero. Esta noche enciende la lámpara fea y aguántala diez minutos: si de verdad da una luz horrible, cámbiale la bombilla, que eso se arregla por cuatro euros y llevas cuatro años sin hacerlo. Gira la butaca hacia la ventana, aunque te descoloque el conjunto entero. Y cena en el salón, sentado, con el plato en la mesa y no en la rodilla.
La casa de verano es la que se enseña y la de invierno es la que te sostiene. Tú tienes montada la primera desde marzo y la que vas a necesitar es la otra.