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El mismo cielo, tres lecturas

La Bruja de Guardia

La que te cuida. Colleja y cariño, en ese orden.

viernes 25 de septiembre de 2026 · 7:30

Tercer día de temporada de Libra, y hoy vengo con poca paciencia: avisados quedáis. En Libra hay dos ahora mismo, el Sol desde el miércoles y Mercurio desde el día 10, y el segundo es el culpable de que llevéis dos semanas contestando «lo que veáis» y «a mí me da igual» a preguntas que no os dan nada igual. Y eso, más que ser fácil de llevar, es dejar la decisión encima de la mesa a ver quién la recoge. Y es viernes por la tarde, que es justo cuando más se nota, porque a las siete alguien tiene que decir dónde se queda y nadie quiere ser ese alguien. Hoy sed ese alguien una vez. Una. Hoy pinchan: Géminis y Sagitario. Hoy respiran: Acuario y Escorpio. La Bruja opina: «El que dice "yo llevo el postre" y aparece con una bolsa del súper no ha llevado el postre».

La Frase Pincho · 7:30
«Has hecho el presupuesto de octubre y no te has puesto en ninguna línea.»
♍︎ Virgo horoscopo.gratis

♍︎ Virgo El presupuesto de octubre

Has hecho el presupuesto de octubre y no te has puesto en ninguna línea.

Está todo. La luz, el recibo del seguro que cae este mes, lo que hay que apartar para el cumpleaños de tu madre, el dinero de los libros de quien tengas cerca, hasta un margen para imprevistos que te ha quedado precioso. Y luego bajas la hoja entera y no aparece ni un euro tuyo. Ni para una cena, ni para el curso ese, ni para el capricho de treinta euros que llevas pensando desde junio. Tú eres la línea que se ajusta cuando no cuadra el resto.

El miércoles te mandé escribir una frase con lo que quieres de aquí a Navidad. Si la escribiste, sácala hoy: esa frase cuesta dinero, todas cuestan, y por eso no la has metido en la hoja.

El Sol lleva desde el miércoles en tu casa dos, la de lo tuyo y de lo que crees que vales, y ahí se queda hasta bien entrado octubre. Cuatro semanas de mirar las cuentas propias, que es un sitio en el que tú no te sientas nunca.

Hoy, y con la hoja delante: mete una línea con tu nombre. Pequeña, la que te dé menos vergüenza, y ponle una cantidad concreta. Y no la pongas la última, ponla arriba, entre la luz y el seguro. Que se vea que va antes que los imprevistos.

Sabes hacer cuentas mejor que nadie de los doce. Lo que pasa es que en tu hoja tú no figuras como gasto fijo, figuras como lo que sobra. Y eso lo has puesto tú, Virgo, así que también lo puedes cambiar tú.

♎︎ Libra Tu propio cumpleaños

Tienes el cumpleaños en tres semanas y ya les estás organizando el plan.

Que si a fulano le viene mal el sábado, que si mengana viene de fuera y hay que buscarle sitio, que si mejor un sitio céntrico para que a nadie le pille lejos. Todo eso lo estás pensando tú, en tu cabeza, un mes antes, para tu cumpleaños. Y todavía no has dicho en voz alta lo que te apetece hacer.

Casa uno, la tuya, con el Sol dentro desde el miércoles. Es tu mes: el único del año en el que se te mira sin que hagas nada raro.

Hoy dilo. Una frase, en el grupo o a una persona: «este año quiero hacer X». Y luego cállate y aguanta lo que venga, aunque a alguien le venga mal.

Si en tu cumpleaños se hace lo que le conviene a los doce, no es tu cumpleaños: es una reunión con tarta.

♏︎ Escorpio La tarde que no cuentas

Tienes una tarde a la semana que no cuentas a nadie. La has perdido.

No es nada raro, esa es la gracia. Es la tarde en la que no estás localizable y no haces nada especial: das una vuelta, te sientas en un sitio, no contestas. Ese hueco es lo que te sostiene el resto de la semana, y desde que empezó el curso se lo has ido dando en trozos a otras cosas.

Casa doce. Ahí caben el descanso y lo que no se cuenta, y esta temporada las dos cosas van juntas. Con el Sol ahí desde el miércoles vas a notar más que nunca cuándo no lo tienes.

Elige hoy la tarde de la semana que viene y ponla en el calendario con un nombre falso, que tú de eso sabes. Y no se lo cuentes a un Géminis, que te la va a querer ocupar con un plan.

Nadie te va a regalar ese rato. Lo tienes que quitar de sitio, y quitarlo siempre sienta un poco mal.

♐︎ Sagitario El grupo pequeño

Dentro de tu grupo se ha hecho otro grupo más pequeño y tú no estás.

No lo han hecho contra ti, y eso al principio consuela poco. Ha pasado lo de siempre: tres de ellos se ven entre semana porque viven cerca, y de verse entre semana salen los chistes que luego no entiendes y los planes que ya vienen medio hechos. Tú llegas los sábados a una conversación que empezó el martes.

Casa once, la de los amigos, con el Sol dentro un mes entero. Toca mirarla de frente.

Hoy no montes la reunión general, que es lo que harías tú. Escríbele a uno solo y con día: «Oye, ¿el jueves cenamos tú y yo? Sin grupo». Copia eso si te vale. Y si te dice que sí, no lo cuentes en el grupo.

Los grupos no se rompen por peleas, se rompen por logística. Y la logística se arregla escribiendo tú primero, aunque te dé rabia ser tú.

♑︎ Capricornio Datos en vez de opinión

Te han pedido tu opinión y has dado datos.

Y te ha quedado impecable, además. Tres cifras, un antecedente y una comparación con el año pasado. Todo el mundo asintió y nadie supo qué pensabas tú, que era exactamente lo que estaban preguntando. Llevas años usando los datos como escondite muy bien construido.

El Sol acaba de entrar en tu casa diez para un mes, y por ahí pasa todo lo que se dice de ti. Se te va a preguntar más de lo normal.

La próxima vez, y va a ser esta semana: di los datos y luego añade una frase que empiece por «yo creo que». Una sola. Después te callas y dejas el silencio.

Los datos los puede buscar cualquiera. Lo que no puede buscar nadie es lo que piensas tú, y por eso te lo preguntan a ti.

♒︎ Acuario Lo de julio

Te fuiste solo un fin de semana en julio y casi no lo has contado.

Ayer te di sin anestesia y hoy vengo a pagarte, que las cuentas se saldan. Y te lo pago con esto: lo de julio me pareció de las mejores cosas que hizo nadie este verano.

Te fuiste dos días, sin compañía y sin explicárselo a nadie, e hiciste lo que te dio la gana con el horario. Y luego no lo has contado casi, porque en cuanto lo cuentas alguien pone cara rara y pregunta si estás bien. Estabas perfectamente.

El Sol está en tu casa nueve hasta finales de octubre: irse a algún sitio, o creerse algo.

Repítelo antes de que acabe el año y esta vez cuéntalo. No como consejo, que tú de eso ya das bastante: cuéntalo como quien cuenta lo que hizo el finde. Alguien te va a copiar la idea y le vas a arreglar el invierno.

♓︎ Piscis Lo mismo, mejor contado

Ya no os contáis nada nuevo: os contáis lo mismo cada vez mejor.

Las mismas tres historias, las mismas quejas del mismo tema, la misma conversación sobre esa persona que a los dos os cae mal. Y funciona, porque estáis cómodos. Casa ocho, la de lo que se comparte de verdad y no se enseña.

Hoy cuéntale una cosa que le hayas contado a nadie: una tontería que te pasó esta semana vale. Y si se hace un silencio raro, aguántalo, que es de las pocas cosas que se arreglan solas.

♈︎ Aries Cada uno con lo suyo

Estáis viendo cosas distintas en el mismo sofá y cada uno con sus auriculares.

Empezó porque a él no le gustaba lo tuyo, o al revés, y parecía lo práctico. Ahora es lo normal: dos pantallas, dos historias, la misma manta y cero conversación desde las diez. Y luego decís que estáis mucho tiempo juntos, que es verdad y no es lo mismo.

Casa siete. El otro, un mes entero. Cuatro semanas en las que lo que no funcione entre vosotros va a estar encima de la mesa cada noche.

Esta noche, una cosa sola: elegid algo que ninguno de los dos habría elegido y vedlo a la vez. Cuarenta minutos. Sin móvil y sin comentar cada escena, que eso también lo haces.

Estar en la misma habitación es geografía. Lo otro cuesta más.

♉︎ Tauro Ya es de noche

Has dejado de salir a andar porque cuando terminas ya es de noche.

Lo has ido dejando sin decidirlo, que es como se dejan las cosas buenas: el lunes por lluvia, el martes por pereza, y el miércoles ya ni te lo planteaste. Casa seis, la de las cosas pequeñas que se repiten.

Cámbialo de hora en vez de quitarlo. A mediodía, veinte minutos, aunque sea dando la vuelta a la manzana. Y ponlo hoy en el calendario para el lunes, con hora, que las cosas sin hora no existen.

♊︎ Géminis Algo tranquilo

Te has bajado la aplicación otra vez y ahora buscas «algo tranquilo».

Lo de «algo tranquilo» es nuevo. En junio ponías otra cosa, y en marzo otra. Cambia el titular y no cambia lo que haces después, que es hablar tres días muy bien, quedar una vez, y desaparecer el jueves siguiente sin cerrar nada.

—Es que esta vez me apetece de verdad. —En junio también.

Casa cinco, la del gusto y la de ligar, con el Sol dentro todo el mes. Va a haber material, eso te lo digo.

Hoy, una norma y solo una: a la primera persona con la que hables más de dos días, le propones un día concreto o le dices que no te apetece. Las dos respuestas valen y las dos son mejores que la niebla.

El frío no te ha dado ganas de conocer a nadie. Te ha dado ganas de que haya alguien, que es otra cosa y se nota desde el segundo mensaje.

♋︎ Cáncer Tres llamadas

Tu madre te ha llamado tres veces esta semana y no has cogido ninguna.

No por nada. Estabas en el metro, estabas en una reunión, estabas cansada. Y luego mandas el mensaje de «te llamo luego», que ya lo mandas por costumbre, y luego es el domingo.

Y no es que no quieras hablar con ella. Es que hablar con ella son cuarenta minutos y tú tienes cinco, y como no te caben los cuarenta no coges los cinco. Así llevas desde que empezó el curso.

Casa cuatro, la de la familia y las paredes, con el Sol dentro un mes entero. Es la temporada en que esto pesa más, quieras tú o no.

Llámala hoy. Bueno, miento: hoy no, ahora. Cinco minutos valen, y si te pilla mal, dile la verdad —«tengo cinco minutos y quería oírte»—, que eso dicho con cariño no ofende a nadie.

Y las tres llamadas de esta semana no eran para nada. Eran para eso.

♌︎ Leo La mitad que no dice nada

Escribes larguísimo, borras la mitad y mandas justo la mitad que no dice nada.

Te pasa solo en los mensajes que importan. Escribes lo que sientes, te da apuro, quitas justo lo que más te ha costado y envías la parte educada. Y luego te extraña que te contesten con un «vale».

Casa tres. Lo que se dice, y sobre todo cómo. Hoy manda uno entero, sin recortar y sin releerlo tres veces. Si te da vergüenza al darle a enviar, buena señal: es que iba algo dentro.