♏︎ Escorpio Las ocho horas
Tienes el domingo entero por delante y lo vas a gastar en preparar el lunes.
Y no en preparar el lunes de verdad, que eso serían veinte minutos. Vas a preparar el lunes por dentro: repasarlo, adelantar la conversación que tienes a las diez, imaginar lo que te van a contestar, montar tu respuesta, desmontarla y volverla a montar. Todo eso sin moverte del sofá y con la tele puesta de fondo, que es lo que lo hace tan cansado: ni descansas ni trabajas.
—¿Y si no lo pienso y luego me pilla? —Te pilla igual. Pensarlo no lo cambia, solo te quita el domingo.
El Sol lleva desde el miércoles en tu casa doce, la del descanso y la del cierre, y va a estar ahí un mes. Es la casa que más te va y la que peor usas: tú confundes «estar parado» con «estar rumiando».
Hoy, tres cosas y ninguna se te va a dar bien. Una: prepara lo del lunes de verdad, con papel, y en veinte minutos. Escribe lo que vas a decir en dos frases y cierra el papel. Dos: ponte una hora tope para el domingo laboral, las siete por ejemplo, y a las siete se acaba. Tres: de siete a diez, algo que ocupe las manos. Cocinar, arreglar, andar. Lo que no ocupa las manos no te saca de la cabeza.
Y luego, a las diez, cuando vuelva el pensamiento, ya no te va a caber el día entero: solo te va a caber un rato. Que es lo máximo a lo que puedes aspirar hoy y ya es bastante, Escorpio.