♉︎ Tauro El primero en pedir perdón
Nunca pides perdón el primero. Esperas en la orilla a que empiece el otro.
Y cuando el otro da el paso, entonces sí: eres generoso, cierras bien, hasta pides perdón tú también, de vuelta. Pero ese primer movimiento no lo haces, y tú sabes por qué: pedir perdón el primero te sabe a darle la razón entera al otro, y a ti las razones te cuestan más que el dinero. Así que esperas. Y a veces la espera dura tres días de casa con clima raro, monosílabos y cenas con la tele muy alta.
Casa siete, la del otro. Y el momento es este: con los afectos en plena revisión, estas semanas premian al que repara y castigan al que se atrinchera. Lo pequeño de esta semana — el comentario torcido, el plan deshecho, la sequedad del domingo — se arregla hoy o se enquista hasta noviembre.
Hoy, antes de la cena, la frase completa y sin adornos: «Oye, lo del otro día lo dije mal. Lo siento». Punto. Sin «pero tú también», que esa coletilla convierte el perdón en segunda ronda.
Vas a notar dos cosas: que no se te cae ningún anillo, y que el otro esperaba ese gesto más de lo que enseñaba. Pedir perdón el primero no es perder, Tauro: es elegir la casa antes que el marcador.