♓︎ Piscis Lo gordo primero
Llevas hora y media ordenando el escritorio para no empezar lo gordo.
La mesa impecable, las carpetas con nombre nuevo, la lista de la semana pasada a limpio con una letra que ya la quisiera un notario. Todo precioso. Y la tarea gorda —la de verdad, la que lleva tu nombre— sigue exactamente donde estaba el viernes, mirándote desde la esquina mientras tú sacas brillo alrededor. Ordenar es tu manera favorita de no empezar, y hoy, con la semana estrenándose en martes, tienes la excusa perfecta: «primero me organizo».
Marte lleva dos semanas en tu casa seis, la del trabajo de cada día, y Marte ahí es un encargado con silbato: o le das faena de verdad o se te la gasta en nervios, en picores y en abrir doce pestañas. Elige tú a qué lo dedicas, porque dedicarse se va a dedicar a algo.
Hoy, lo gordo primero. Bueno, matizo: veinticinco minutos de lo gordo, cronometrados, antes de abrir el correo y antes del segundo café. Sin terminar nada, sin hacerlo bien siquiera: solo entrar. Cuando suene la alarma decides si sigues, y casi siempre se sigue, porque lo que cuesta no era la tarea. Era la puerta.
Y una cosa más, de propina: la lista bonita, quédatela. No es el enemigo. El enemigo es pasarla a limpio dos veces.
A las seis de la tarde me lo agradeces. Antes no, antes me odias un rato, que también es parte del servicio.