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El mismo cielo, tres lecturas

La Bruja de Guardia

La que te cuida. Colleja y cariño, en ese orden.

lunes 12 de octubre de 2026 · 7:30

Hoy es lunes de puente y aquí no se libra: la guardia es la guardia, así que vosotros a la vuelta y yo al parte. Arriba tampoco hay novedades, pero hay faena en marcha: Venus lleva retrógrada desde el día 3 —amor y dinero en revisión hasta el 14 de noviembre, eso ya os lo sabéis— y Mercurio anda desde el día 4 tomando notas para el repaso del 24. Todavía no está retrógrado; eso es el 24 y ya os avisaré con tiempo. De momento, apunta. Y el sábado por la tarde hubo luna nueva en Libra, la de los acuerdos: lo que sembrasteis ese día, esta semana pide su primer riego. Hoy vengo socarrona y sin ninguna prisa, que es lo que tiene estar de guardia cuando nadie más trabaja. Hoy pinchan: Escorpio y Tauro. Hoy respiran: Cáncer y Piscis. La Bruja opina: «La maleta se deshace el día que se llega. Al día siguiente ya es un mueble».

La Frase Pincho · 7:30
«Llevas tres días estudiando a los demás para no hablar de ti.»
♏︎ Escorpio horoscopo.gratis

♒︎ Acuario El correo de las siete

Has abierto el correo del trabajo en tu día libre «solo para mirar».

A las siete de la tarde, en el sofá, con la tele puesta en algo que no estabas mirando. El pulgar fue solo, tú no has sido. Y ya está hecho: doce asuntos sin abrir, dos en negrita que pintan regular, y la cabeza que se te ha ido derecha al jueves. Enhorabuena: has conseguido que un día que era tuyo acabe siendo de ellos, y encima gratis. Porque no has resuelto nada —hoy no se puede resolver nada, no hay nadie al otro lado—, solo has adelantado la preocupación. Y la preocupación no se adelanta, Acuario: se duplica.

Lo que se mueve estas semanas por tu casa diez, la del curro y la reputación, va de revisar con calma, no de correr. Nada de lo que había en esa bandeja se arregla esta noche, y lo que se arregle mañana saldrá igual de bien sin esta víspera amarga que te has regalado.

Hoy, plan de rescate, que todavía queda tarde. Uno: cierra la aplicación y sácala de la primera pantalla del móvil, que volver a entrar cueste al menos dos gestos. Dos: coge un papel y escribe las tres cosas de mañana, solo tres, y deja el papel en la cocina, no en el bolsillo. Tres: gasta lo que queda de día en algo que no rinda nada. Paseo, cocina, sofá con intención.

Mañana a las nueve el correo sigue ahí. Tú eliges si llega alguien descansado o alguien que lleva en la reunión desde hoy a las siete.

♓︎ Piscis La persona de fuera

Fuera eras una persona que desayunaba sentada. Aquí ya veremos.

Estos días has hecho cosas insólitas: desayunar sin el móvil en la mano, andar después de comer sin ir a ningún sitio, mirarte un rato una ventana como si la ventana diera a algo. Y te has gustado. Has vuelto pensando «tendría que vivir más así», que es una frase preciosa que suele morirse en el felpudo de la entrada.

Casa nueve, creencias: tú te vuelves otra persona cuando cambias de suelo, y luego la dejas allí al irte, como las chanclas.

Hoy, una sola mudanza. Elige la costumbre más pequeña de las de fuera y ponle sitio aquí: mañana, diez minutos de desayuno en la mesa, sentada, con la taza de siempre y el móvil cargando en otra habitación. Solo eso. No intentes traerte las cinco, que conozco el percal y el viernes no queda ninguna.

Si la persona de fuera desayunaba mejor, que desayune aquí. El resto ya irá viniendo solo.

♈︎ Aries Las llaves con algo dentro

Te dejaron una casa y piensas devolver solo las llaves.

Te la dejaron con lo difícil hecho: camas para todos, un pueblo alrededor, la estufa que ellos ya sabían encender. Y tú saliste con la bolsa cerrando de cualquier manera y un «¡gracias, de verdad!» gritado desde el coche, convencido de que con eso quedaba todo pagado.

Casa ocho, la de lo compartido y lo prestado: ahí las cuentas no las pasa nadie, pero se llevan solas.

Hoy toca hacerlo bien, que es baratísimo. Las llaves se devuelven con las sábanas lavadas dentro de la bolsa, con algo rico comprado aquí —da igual que no sea de allí; lo que importa es que vaya pensado— y con una frase concreta sobre lo que se gastó o se rompió, que algo hubo, siempre hay algo. Y no le preguntes al Capricornio del grupo qué se regala en estos casos, que te pide presupuesto en tres sitios y acabáis en noviembre.

Lo prestado se devuelve un poco mejor de como se recibió. Es ley vieja y no ha fallado nunca.

♉︎ Tauro De nada de lo vuestro

Tres días juntos y no habéis hablado de nada. De nada de lo vuestro.

Habéis hablado muchísimo, eso sí: de a qué hora salíais, de dónde se comía, de si por la nacional o por la autovía, de la gente de las otras mesas. Logística fina y crónica social de primer nivel. Y el tema —el vuestro, el que tú sabes— ha viajado todo el rato en el maletero, calladito, y ha vuelto a casa contigo.

Venus sigue retrógrada en tu casa siete —donde vive el otro— hasta mediados de noviembre: temporada larga de revisar lo de dos. Lo que no se hable no se va a caer solo; se va a quedar dando vueltas, y tú, cuando algo te da vueltas, lo engordas en silencio. Te conozco desde hace mucho.

No hay que resolverlo hoy. Hay que ponerle día hoy. Di solo el tema y la fecha: esta semana, mejor antes del viernes, sentados y sin tele. Y el discurso no te lo prepares, que te sale acta notarial y asusta.

Tres días mirando lo mismo y hablando de restaurantes. Con lo bien que se te da estar, Tauro, y lo que te cuesta decir.

♊︎ Géminis Horario de aquí

Tu cuerpo lleva tres días cenando a las once. Hoy le toca horario.

Y desayunando a las diez y media, y picando a deshoras cosas buenísimas, que para eso estabas donde estabas. Ya. Casa seis, rutina pura: se acabó la tregua.

Hoy, tres cosas y las tres aburridas: cena a tu hora de siempre, móvil fuera de la cocina, y a la cama a la hora de un martes normal. Es aterrizar, nada más. El cuerpo tarda un día en volver si le dejas, y una semana si te haces la interesante.

♋︎ Cáncer Apunta con quién

Te has reído esta semana más que en todo septiembre. Toma nota.

De las de doler la cara, además. De las que se te saltan las lágrimas por una tontería que contada después no tiene ninguna gracia, porque había que estar. Y ya lo estás archivando en la carpeta de «cosas que pasan cuando se sale», como si la risa fuera del paisaje.

Apunta qué fue lo que te hizo tanta gracia. Bueno, corrijo: apunta con quién estabas. Era eso.

Casa cinco, la del gusto, y hoy respiras: no hay deber gordo. Hay uno pequeño y dulce: al que más risa te dio, mándale hoy la tontería de rigor, la que sigue la broma, sin saludo ni contexto, que no hace falta. Y antes del día 20, mete en el calendario un rato con esa gente, aquí, en un bar de andar por casa, sin salir de tu barrio.

La risa viajaba contigo. Ya sabes con quién.

♌︎ Leo Las prisas puestas

La casa te recibió como la dejaste: con las prisas puestas.

Las tazas de la última mañana en el fregadero, la cama a medio hacer, una toalla en una silla que ya casi es un mueble más. Entraste anoche, lo viste todo, dijiste «mañana» y esquivaste el conjunto con una elegancia que ya quisieran muchos toreros.

Casa cuatro, la de las paredes: la casa es lo primero que te habla cuando vuelves, y la tuya ahora mismo te está hablando con las tazas.

Hoy, veinte minutos y música puesta, que sin música esto no lo hace nadie: tazas primero, cama después, la toalla a su sitio. Y cuando pasen los veinte minutos, para. No sigas ordenando armarios, que te veo el peligro: esto era solo cerrar el viaje, y la limpieza general déjala para otro sábado.

Se llega de verdad cuando la casa deja de estar en pausa. Lo demás era dormir en un sitio.

♍︎ Virgo Los ochenta y cuatro

Ochenta y cuatro mensajes en el grupo y los vas a leer todos.

Todos. Por orden, además, desde el viernes por la tarde, para «ponerte al día», como si fuera temario. Y contestando por el camino a cosas que ya se contestaron solas hace dos días, que eso tiene su peligro: apareces a las diez de la noche opinando de un plan que ya pasó y ya se comió.

Casa tres, mensajes, y con matiz de temporada: Mercurio anda desde el día 4 en modo repaso —retrógrado todavía no está, respira; el 24 hablamos— y estas semanas conviene releer lo propio antes de enviarlo y no fiarse de la primera lectura de lo ajeno.

Hoy, criba de señora práctica: abre el grupo, busca lo que lleve pregunta directa con tu nombre, contesta eso —dos mensajes, máximo tres— y el resto, leído y en paz. Nadie te repartió temario. Nadie te va a examinar del fin de semana de los demás.

Y si te pica el dedo, suelta el móvil y friega algo brillante, que a ti eso te recoloca.

♎︎ Libra El préstamo que no existe

Estás pidiendo perdón por haber descansado. A nadie. Por dentro.

Desde esta mañana llevas armando la lista de la compensación: mañana madrugo más, esta semana como fino, me pongo al día de todo, contesto todo, rindo el doble. La lista de quien ha hecho algo mal. No has hecho nada mal: has parado unos días, que era exactamente lo que tocaba hacer.

—Ya, pero ahora toca recuperar. —No hay nada que recuperar: descansar no es un préstamo. No te lo dio nadie y no se devuelve con intereses.

Venus retrógrada anda por tu casa dos, la de lo que crees que vales, revisando precios hasta mediados de noviembre. Aprovecha la revisión para tocar uno solo: el que le pones a tu descanso, que lo tienes tasado como capricho y es mantenimiento.

Hoy, en concreto: la agenda de mañana se queda como estaba, sin añadidos heroicos. Nada de meter a las siete lo que no cabía a las nueve. Y esta noche te acuestas a tu hora, sin «una cosita más».

Trabajaste para pagarte esos días, Libra. Pagados están. No se deben.

♏︎ Escorpio El interrogatorio amable

Llevas tres días estudiando a los demás para no hablar de ti.

Y se te da de maravilla, ese es el problema. Preguntas bien, escuchas mejor, hilas lo que te contaron en junio con lo que te cuentan ahora, y todo el mundo vuelve a casa pensando qué persona tan atenta. Atenta, sí. Y sin estrenar: de ti no se ha sabido nada. Ni un asunto propio, ni una duda, ni un «pues yo ando raro con esto». Tú lo llamas discreción, y algo hay; pero sobre todo pasa que, mandando tú las preguntas, no te toca contestar ninguna. Llevas años instalado en ese lado de la mesa y ya ni se te nota el truco. A ti. A los demás se les nota que no te conocen.

Venus retrógrada está en tu signo desde el día 3, en tu casa una. Ahí el único tema eres tú, y esto va de mirarse: seis semanas de espejo, y tú usándolo de ventanilla.

El deber, y es de los que cuestan: hoy cuéntale a una persona una cosa tuya que no te haya preguntado. Una de verdad, sin final ensayado, de las que dejan un silencio raro después. Ese silencio raro es la señal de que era de las buenas.

Y hoy no hay abrazo. Mañana, si hay noticias.

♐︎ Sagitario Cansado de volver

Has vuelto más cansado de lo que te fuiste y no lo dices.

Porque quejarse de unos días libres parece de desagradecido, y tú antes muerto que desagradecido. Casa doce: lo que no se cuenta también pesa, y de noche pesa el doble.

Permiso oficial de la guardia: hoy no hay plan, ni maratón de nada para «aprovechar», ni tarea pendiente que valga. Cena pronto, ducha larga y a las diez y media a la cama, con el móvil cargando en el salón. Os conozco. Mañana, si eso, ya vuelves a ser persona.

♑︎ Capricornio «Bien, jaja»

«Bien, jaja» no se lo dice un amigo a un amigo.

Te preguntó cómo había ido, y preguntaba de verdad: es de los dos o tres que preguntan de verdad, y tú sabes distinguirlos perfectamente. Y le has despachado con dos palabras y una risa por escrito, la fórmula exacta que usas con la gente que te da igual. Quieres contárselo, claro que quieres; pero contarlo bien lleva un rato, y el rato «ya llegará». Los ratos no llegan, Capricornio: se ponen.

Casa once, la de los tuyos, que es donde más caro sale lo que se aplaza.

Hoy no hace falta la crónica entera. Mándale esto tal cual, sin adornar: «Mejor te lo cuento con una caña. ¿El jueves?». Y el jueves vas, y le dedicas la primera hora entera, con el móvil boca abajo.

Las amistades de los treinta para arriba se sostienen con poca cosa. Pero puesta en el calendario.