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El mismo cielo, tres lecturas

La Bruja de Guardia

La que te cuida. Colleja y cariño, en ese orden.

sábado 10 de octubre de 2026 · 7:30

Hoy, a las seis menos diez de la tarde, hay luna nueva en Libra, la primera del otoño. Una luna nueva normal y corriente, de las de siempre: se apaga la luna, se planta algo, y en dos semanas se ve si ha prendido. Esta es de las de acuerdos, así que lo que se siembra hoy es un trato pequeño con alguien, dicho en voz normal. Y como Venus sigue de repaso hasta noviembre, se siembra revisando, con la letra pequeña leída. Dentro de dos semanas, el 24, llega el repaso gordo de Mercurio; ya os lo contaré con calma, hoy solo apuntadlo. Sábado de puente, sin prisa: hoy se siembra con las manos limpias. Hoy pinchan: Tauro y Capricornio. Hoy respiran: Libra y Géminis. La Bruja opina: «Quien dice "a la vuelta lo hablamos" ya ha decidido no hablarlo».

La Frase Pincho · 7:30
«Dices "esto hay que repetirlo" en cada sobremesa y nunca pones la fecha.»
♐︎ Sagitario horoscopo.gratis

♐︎ Sagitario La fecha que nadie pone

Dices «esto hay que repetirlo» en cada sobremesa y nunca pones la fecha.

Te he oído decirlo este verano en cuatro mesas distintas, y te lo vuelvo a oír este fin de semana, con la copa en alto y los ojos brillando: «esto hay que repetirlo, eh, esto todos los años». Y lo dices de corazón, que es lo peor. Luego llega el lunes, cada uno a su vida, y el «todos los años» se queda en la foto. Tú eres el que junta a la gente, nadie lo discute: el que se acuerda del que vive lejos, el que sabe hacer que una mesa de doce parezca de cuatro. Pero juntar sin fecha es como sembrar sin tierra: muy bonito el gesto, y nada debajo.

Hoy la luna nueva cae en tu casa once, la de los amigos y el grupo, y es exactamente lo que trae: un acuerdo pequeño con los tuyos, plantado en voz alta. Algo con día y hora, aunque sea pequeño.

Así que esta tarde, en la sobremesa que toque, antes de que se levante nadie, sacas el móvil y lo dices tal cual: «Primer sábado de noviembre, en mi casa, yo pongo la cena. ¿Quién viene?». Y lo apuntas delante de ellos, en el calendario, con nombre. Si dicen que sí cuatro, ya está sembrado. Si dicen que sí dos, también.

Los grupos no se mueren de peleas, Sagitario. Se mueren de «a ver si nos vemos». Hoy pones tú la tierra.

♑︎ Capricornio Lo que no dices

Sabes qué quieres en el curro y no te lo has dicho ni a ti.

Bueno, a ti sí, de madrugada. Pero de día, con la cabeza ordenada y la agenda en la mano, te lo despachas como una tontería: que ya se verá, que no es el momento, que primero hay que demostrar. Llevas tanto tiempo demostrando que ya no sabes para qué. Y el que está arriba, mientras, reparte las cosas que tú querías entre los que las pidieron.

Hoy pinchas, y te lo digo con cariño: lo de esta tarde a las seis menos diez te toca en la casa diez, la de la reputación y el oficio, y lo que se siembra hoy cabe en una frase.

Hoy, a alguien de confianza —no del trabajo, que hoy es sábado—, se la dices en voz alta: «El año que viene quiero llevar yo eso». Así, con el «yo». Sin el «a lo mejor», que te sale solo y te resta la mitad.

Lo que se dice en voz alta empieza a pasar. Lo que se piensa de madrugada solo quita sueño.

♒︎ Acuario La frase vieja

Repites «yo es que no sé cocinar» desde los veinte. Ya no es verdad.

O la que sea la tuya: «yo es que soy de ciudad», «yo es que no soy de abrazos», «yo es que con los números, fatal». Frases que dijiste una vez, con veinte años y mucha razón, y que se han quedado de carné de identidad aunque tú hayas cambiado de foto tres veces. Casa nueve, lo que crees: también lo que crees de ti, que es lo que menos se revisa.

Hoy es buen día para quitarte una de esas etiquetas de encima. Elige una. Y desmiéntela con un hecho pequeño: si es la de cocinar, haz esta noche un plato entero, de los de verdad, aunque salga regular. Si es la de los abrazos, ya sabes a quién. Si es la de los números, mira la factura entera de la luz, sin pasársela a nadie.

Una etiqueta vieja es cómoda porque te ahorra intentarlo. Por eso cuesta tanto quitarla. Hoy, una sola.

♓︎ Piscis Las palmaditas

Abrazas y a los tres segundos das palmaditas.

Pam, pam, como quien dice «ya está, ya vale», como quien firma un recibo. Es tu manera de querer sin quedarte del todo, de estar cerca pero con la salida a la vista. Tu casa ocho, la de la intimidad, recibe hoy la luna nueva, y te pide justo lo contrario.

Hoy, el primer abrazo que des, sin palmaditas. Cuenta hasta diez por dentro y no sueltes antes.

Te va a parecer larguísimo. Al otro, no.

♈︎ Aries La razón ajena

Hoy el otro tiene razón en una cosa. Dísela antes de que la pida.

No en todo, tranquilidad, que ya te veo preparando la defensa. En una cosa. La sabes desde hace días: aquello que te dijo y a lo que contestaste rápido, con tu argumento bueno y tu tono de cerrar. Tenía razón, por lo menos en un trozo, y tú lo sabes porque desde entonces te ronda.

Tu casa siete, la del otro, estrena luna esta tarde, y es luna de acuerdos: los acuerdos empiezan por reconocer lo que el otro ha visto bien, que es lo que más cuesta y lo que más afloja. Hoy gana quien deja que la conversación se pueda tener.

Así que hoy, sin ceremonia, en medio de otra cosa: «Oye, en lo de la otra vez tenías razón». Y ya. No añadas el «pero», que el «pero» se come todo lo de antes.

Darle la razón a alguien no te quita ninguna. Te deja más sitio para la tuya.

♉︎ Tauro Lo primero del día

Lo primero que haces al despertar es mirar lo que te amarga.

Abres un ojo, coges el móvil, y antes de saber qué día es ya has leído dos noticias malas, un correo que no tocaba y la discusión de un grupo. Con eso desayunas. Y luego te extraña levantarte con el ceño puesto, como si te lo hubieran pegado durante la noche. Te lo pegas tú, cada mañana, a las ocho y cuarto.

Hoy pinchas, y es por esto: tu casa seis, la de la rutina pequeña, está hoy para sembrar costumbres. Una basta.

Mañana, el móvil no entra en el día hasta después del primer café. Hoy le buscas sitio lejos de la cama y lo dejas preparado. Y lo primero que mires al despertar, que sea algo que te guste: la ventana, la persona de al lado, el techo, me da igual.

Las mañanas no salen torcidas solas. Alguien las tuerce, y casi siempre es con el pulgar.

♊︎ Géminis La hora inútil

Llevas meses sin hacer nada que no sirva para nada.

Todo lo tuyo últimamente tiene utilidad: lees para aprender, sales para ver a gente que hay que ver, hasta el paseo lo haces con un pódcast que «te forma». Y así llevas desde la primavera, aprovechándolo todo, sin un rato tonto que sea solo tuyo. Te has vuelto eficiente hasta en el ocio, y eso, en ti, que eras la alegría de las cosas inútiles, me da un poco de pena.

Hoy respiras, y tu casa cinco, la del juego y lo que se crea porque sí, está hoy abierta de par en par. Pues eso: una hora de algo que no te sirva para nada. La guitarra de la funda, dibujar mal, hacer un puzle, escribir una canción absurda. Sin enseñarlo, sin subirlo, sin que cuente para nada.

Ya verás qué bien se piensa después de una hora inútil. Es de las pocas cosas que no se pueden aprovechar, y por eso aprovechan tanto.

♋︎ Cáncer Hoy, casa

Ayer te tocó sin anestesia. Hoy te toca casa.

Y antes de nada: ¿la dijiste? La frase de ayer, el «hoy no puedo». Si la dijiste, te imagino todavía con el pulso un poco alto, esperando la represalia que no ha llegado. No llega casi nunca, ya lo verás. Y si no la dijiste, tampoco te riño hoy, que hoy no toca: la frase sigue ahí y el lunes es otro día.

Hoy toca lo tuyo, lo que se te da como a nadie. La luna nueva de hoy siembra en tu casa cuatro, el hogar, y tú eres de las personas que convierten una cocina en un sitio. Así que hoy, eso: algo de cocer despacio —un guiso, un caldo, lo que te salga de la mano— y alguien a la mesa. A quien quieras, aunque sea a ti con un plato bueno y servilleta de tela.

Lo de ayer fue colleja porque te tengo cariño. Lo de hoy es el cariño a secas: cuídate como cuidas, que te lo has ganado de sobra.

♌︎ Leo La del pan

Llevas siete años comprándole el pan a alguien cuyo nombre no sabes.

Te sabes su cara, cómo te dice «¿lo de siempre?», hasta cuándo está de mal humor. Su nombre, no. Casa tres, el barrio: el tuyo está lleno de caras queridas sin nombre.

Hoy, al pagar: «Oye, que llevo años viniendo y no sé cómo te llamas».

Te va a sonreír de una manera que no le habías visto. Y mañana el pan sabrá igual, pero te lo dará otra persona: una con nombre.

♍︎ Virgo La otra lista

Tienes la lista de tus fallos al día y la de tus aciertos sin empezar.

Te sabes de memoria lo que hiciste mal esta semana: la frase que sobró, el correo con errata, el detalle que se te pasó. Y si te preguntan qué hiciste bien, te quedas en blanco y dices «bueno, lo normal». Lo normal, dices, de alguien que sostiene medio departamento y media familia sin que se note.

Casa dos, lo que vales: hoy la luna nueva siembra ahí, en la autoestima, que en ti es un terreno con mucha piedra y muy buena tierra debajo.

Hoy, antes de dormir, en un papel: dos cosas que has hecho bien esta semana. Dos, no más, que si te pido tres te pones a rebajarlas. Y sin «pero» al final de ninguna. El papel lo guardas en la cartera.

Te conozco: vas a tardar en encontrar la segunda. Encuéntrala igual.

♎︎ Libra Para ti

Hoy te toca pedir algo para ti, y ya estás pensando en los demás.

Ayer te dejé un deber: poner la cita para hoy después de comer. Si la pusiste, enhorabuena, y ya sabes lo que toca: sentarse, hablar en voz normal, y salir con un acuerdo pequeño, no con el tratado de paz entero. Si no la pusiste, todavía estás a tiempo de ponerla para mañana, que el domingo también tiene sobremesa.

Pero lo de hoy es otra cosa, y es tuya. La luna nueva cae en tu propio signo, en tu casa una, a las seis menos diez de la tarde, y es la única del año que es tuya del todo. Tú, que te pasas la vida midiendo lo que necesitan los demás, hoy tienes que medir lo tuyo.

A esa hora, más o menos, donde estés: una frase que empiece por «yo quiero» y que no tenga a nadie más dentro. Dila en voz baja o escríbela, pero termínala, que tú las frases sobre ti las dejas siempre a medias.

Hoy respiras. Respira hacia dentro, para variar.

♏︎ Escorpio La conversación de hace un año

Repasas cada noche la misma conversación de hace un año.

Con todo detalle: lo que te dijeron, lo que contestaste, lo que tendrías que haber contestado, que mejora cada vez que lo repasas. Ya tienes una versión buenísima. Lástima que la conversación terminara hace doce meses y que la otra persona, con toda probabilidad, ni se acuerde de cómo iba.

Esta tarde, en tu casa doce —lo que no se cuenta y se cierra—, la luna se renueva, y ahí no se siembra nada: se despeja el sitio para que lo demás pueda crecer. Esta noche, en vez de repasarla en la cama, escríbela. La respuesta buena, la que llevas un año puliendo, en un papel y con letra grande. Léela una vez en voz baja. Y luego rompes el papel en cuatro y lo tiras a la basura de la cocina, no a la del cuarto.

—¿Y si quiero mandársela? —No. Esa respuesta era para ti, y ya la tienes.

Lo que se escribe y se tira deja de dar vueltas. Lo que solo se repasa, gira para siempre.