♑︎ Capricornio El aire de la agenda
Tu semana que viene está montada como si nada fuera a torcerse.
Lo he visto: reuniones pegadas, recados encajados al minuto, un hueco de veinte minutos para comer el martes. Es una obra de ingeniería y es también una trampa, porque está calculada para un mundo en el que todo sale a la primera, y tú ya has vivido suficientes lunes como para saber que ese mundo no existe. Cuando una pieza se retrasa — y alguna se retrasará, que mañana empieza una temporada entera de revisiones y repeticiones —, el castillo se te viene encima en cadena, y el que paga el pato eres tú a las nueve de la noche, cenando de pie.
Casa seis, la del trabajo de cada día. El cielo no te pide que hagas menos: te pide margen.
Hoy, viernes, media hora con la agenda de la semana que viene: mueve dos cosas que no tienen por qué ser el lunes, y deja un hueco vacío cada día. Vacío de verdad, sin nombre. No es para no hacer nada: es para absorber lo que venga torcido sin que te tuerza entero.
La agenda perfecta no es la que está llena, Capricornio. Es la que aguanta un imprevisto sin arder.