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El mismo cielo, tres lecturas

La Bruja de Guardia

La que te cuida. Colleja y cariño, en ese orden.

domingo 25 de octubre de 2026 · 7:30

Buenos días con la hora nueva: esta noche a las tres eran las dos, así que hoy vais sobrados de una hora y de excusas para la siesta. Y os cuento lo de Venus, que ayer os lo dejé prometido: esta mañana a las diez y diez, Venus — que sigue de revisión hasta el 14 de noviembre — se cambia a Libra. Traducción de andar por casa: el repaso sentimental baja de intensidad y sube de conversación. Estas semanas atrás el corazón iba en plan «todo o nada»; desde hoy va en plan «¿y si lo hablamos?». Que es mejor plan, dicho sea todo. Domingo de hablar las cosas con calma, que además hay una hora extra para hacerlo. Hoy pinchan: Cáncer y Capricornio. Hoy respiran: Aries y Géminis. La Bruja opina: «Los planes de domingo por la tarde se proponen antes de comer. Después de comer ya es una emboscada».

La Frase Pincho · 7:30
«Abrir el correo del curro en domingo no es adelantar: es pagar dos veces.»
♑︎ Capricornio horoscopo.gratis

♓︎ Piscis La mitad que callas

De lo que compartís, tú solo hablas de la mitad que no molesta.

Los planes, las series, la logística de la semana: todo eso lo habláis de maravilla. Y luego está la otra mitad — el dinero que ponéis cada uno, el favor que se ha vuelto costumbre, aquello que a ti te pesa y al otro se le ha olvidado —, y esa mitad la llevas tú solo, en silencio, con la esperanza de que se resuelva por evaporación. No se evapora, Piscis. Fermenta.

Casa ocho, la de lo que se comparte de verdad: dinero, cargas y lo que no se dice. Y hoy es el día bueno del calendario para meterle mano, porque a media mañana el clima de las conversaciones de pareja — y de socios, y de compañeros de piso — se suaviza: menos tribunal, más mesa camilla.

Así que hoy, después de comer y sin solemnidad ninguna, saca UNA de esas cosas. La más pequeña. Con esta entrada, que la puedes copiar tal cual: «Oye, hay una cosa que llevo tiempo sin decir y no es grave: es que quiero que la sepamos los dos». Y luego la dices entera, sin adornarla y sin pedir perdón por tenerla.

No hace falta resolverla hoy. Hace falta que deje de ser tuya sola. Lo compartido pesa la mitad justa cuando lo llevan dos, Piscis. Lo dice la palabra.

♈︎ Aries Hablar sin sentencia

Llevas semanas dictando sentencias sobre esa relación. Hoy toca abrir el juicio.

Sentencias por dentro, quiero decir: «esto es así», «este no cambia», «yo ya lo tengo claro». Las dictas en la ducha, las repites andando y llegas a casa con el caso cerrado y la sentencia firme. Y con eso cerrado por dentro, por fuera todo son monosílabos: «nada», «bien», «da igual». La otra persona nota el portazo aunque no oiga la puerta.

Hoy respiras, y respiras con motivo: a las diez y diez el clima cambia justo en tu casa siete, la del otro. Desde hoy y durante unas semanas, lo pendiente con esa persona admite conversación de verdad, no veredicto. Es la diferencia entre un juzgado y una mesa.

Hoy elige la más pequeña de tus sentencias y conviértela en pregunta. En voz alta y mirando a la persona: «¿tú cómo ves esto?». Y escuchas hasta el final, sin preparar la réplica mientras habla.

Igual la respuesta te cambia la sentencia. Para eso se pregunta.

♉︎ Tauro El domingo entero

Hoy vas a intentar dejar la semana «encarrilada» y te vas a cargar el domingo.

Preparar la comida de tres días, adelantar la lavadora, repasar la lista del lunes, dejar la ropa pensada: todo utilísimo y todo veneno si se come el día entero. Te conozco la jugada: empiezas «solo con una cosita» a las once y a las siete de la tarde sigues con el delantal puesto y la sensación rara de no haber tenido domingo. Porque no lo has tenido.

Casa seis, la de las rutinas, que hoy pide justo lo contrario de lo que te sale. Plan: una sola tarea de intendencia, la que más paz te dé, y hecha antes de la una. Una. El resto del día, de cuerpo presente donde estés: mesa larga, paseo sin recados, sofá con alguien. La semana ya te encontrará el lunes, que para eso tiene cinco días.

Hazme caso, Tauro: delantal fuera a la una. El domingo es de los siete días el único que no se puede reponer.

♊︎ Géminis Lo que se lía solo

Hoy va a salirte un plan que no estaba previsto. Di que sí sin consultarlo.

Sin mirar la agenda, sin «¿y a qué hora acabaría?», sin calcular si mañana lo pagas. Va a ser algo tonto — un vermú que se alarga, una visita que se presenta, una partida a algo — y va a ser lo mejor del día, precisamente porque nadie lo ha planificado y tú tampoco.

Casa cinco, la del gusto. Haz memoria: los mejores ratos de tu mes han sido siempre los que no organizaste, y hoy el día viene con uno puesto de serie.

Solo dos condiciones. Una: el móvil, en el bolsillo, que el plan improvisado documentado deja de ser improvisado y pasa a ser contenido. Dos: no lo remates proponiendo «repetirlo todas las semanas», que en cuanto lo conviertes en costumbre lo matas.

Respiras hoy. Se te va a notar en la cara, ya verás.

♋︎ Cáncer La cuenta de agravios

A la comida de hoy vas a llegar con la lista de agravios ya hecha.

Quién no preguntó por lo tuyo, quién no vino aquella vez, quién se sirvió primero. La llevas al día, con fechas, aunque jamás la enseñes: se te nota en la cara de sobremesa. Casa cuatro, la familia, y pinchas hoy precisamente por esto: porque la lista te estropea las dos horas buenas que el día te da con los tuyos.

Hoy prueba una cosa: deja la lista en el pasillo, con el abrigo. Entra a la comida sin ella, pregunta tú primero por lo de los demás — a la persona de la lista, además, la primera — y sírvete el último, por fastidiar a tu propia contabilidad. Dos horas. Solo te pido las dos horas de la mesa.

La lista seguirá ahí a la vuelta, si la quieres. Casi nadie la quiere a la vuelta. Y los que la sueltan comen mejor.

♌︎ Leo Tres del sábado

En tu grupo hay tres preguntas de ayer esperándote. Preguntas, no memes.

Lo sé porque las he visto venir: una es de un plan, otra es de alguien que quería saber cómo acabó lo tuyo, y la tercera te la hicieron a ti directamente y contestaste con un audio de risa. Casa tres, los mensajes: hoy se contesta lo pendiente, no lo divertido.

Antes de comer, las tres, en orden: primero la persona, luego el plan, y el audio de risa lo compensas con dos frases de verdad.

Contesta primero, aparece después.

♍︎ Virgo El repaso amable

Hoy no se repasan los gastos del mes. Hoy no.

Que te conozco: domingo por la tarde, aplicación del banco abierta y a fustigarte con lo que se fue en tonterías, partida por partida, como si el mes se arreglara regañándolo. Casa dos, tu dinero y tu autoestima, que en tu caso comparten cuenta. El repaso de verdad hazlo el martes, con luz de día y criterio.

Hoy solo una cosa: apunta un gasto del mes que te hizo feliz de verdad. Uno. Y déjalo donde lo veas.

El dinero también se administra por las alegrías, Virgo. Esa columna nunca la miras.

♎︎ Libra La revisión en casa

La revisión de la que todo el mundo habla se muda hoy a tu casa.

A las diez y diez, para ser exactos, y hasta mediados de noviembre. No te asustes, que esto no va de desgracias: va de mirarte con calma. Estas semanas te van a volver versiones tuyas de otras épocas — fotos, maneras, gente que te conoció distinta — y la pregunta buena no es «¿quién era yo?» sino «¿qué de aquello quiero de vuelta y qué se queda en el archivo?».

Casa uno: tú. Hoy, para empezar bien la temporada, un gesto pequeño: recupera una costumbre tuya que abandonaste sin motivo — la que sea, la de andar, la de escribir, la del vermú de domingo — y hazla hoy.

Revisarse no es castigarse. Es elegir con qué te quedas de ti. Y eso, Libra, se te va a dar mejor de lo que crees.

♏︎ Escorpio Fuera de cartel

Llevas tres días siendo el tema de conversación de todo el mundo. Hoy, desaparece.

Tu temporada estrenada el viernes, el follón del sábado con tu signo de escenario, todo el mundo opinando de lo vuestro y tú ahí, en el centro exacto de la diana, poniendo cara de que no te importa. Te importa lo justo y además te gusta, pero cansa: ser el tema es un trabajo, aunque no lo parezca.

Casa doce, la del descanso de verdad, la de lo que no se enseña. Hoy toca un rato largo fuera de cartel: sin contestar, sin aclarar, sin estar disponible. Paseo sin rumbo, siesta seria, lo tuyo de puertas adentro. Dos o tres horas en las que nadie sepa de ti.

—¿Y si preguntan dónde estoy? —Que pregunten. Mañana contestas mejor.

El misterio también descansa. Y a ti te sienta de maravilla.

♐︎ Sagitario Confirmar o soltar

Hay un plan de grupo esta semana al que llevas días sin contestar.

Ni sí, ni no: en ese limbo tuyo de «ya veré cómo vengo», que a ti te parece flexibilidad y al que organiza le parece un agujero en la lista. Mientras tú decides cómo vienes, hay una persona contando sillas, calculando cuánto pedir y preguntándose si le caes mejor de lo que demuestras. Llevas así con este plan desde el miércoles.

Casa once, los tuyos, que también llevan su contabilidad aunque no la enseñen. Hoy antes de la cena: sí o no. De verdad, de los que no se cambian el jueves. Y si es no, dilo con todas las letras y sin excusa decorativa, que un no claro es un regalo y un «ya veré» es una gotera.

Los grupos no se rompen por los noes. Se rompen por los tal-vez.

♑︎ Capricornio El correo del domingo

Abrir el correo del curro en domingo no es adelantar: es pagar dos veces.

Y hoy encima con una hora más, que ya te estaba yo viendo la tentación desde aquí: «aprovecho y despejo la bandeja, y así el lunes empiezo limpio». No. Lo que despejas hoy te lo vuelven a llenar mañana a las nueve, con intereses, y tú habrás perdido lo único que el lunes no devuelve jamás: un domingo entero. Esa cuenta no te sale ni a ti, y mira que te salen todas.

Casa diez, el trabajo y tu nombre. Tu nombre, por cierto, lleva una semana bien puesto sin que hicieras horas de más — el viernes lo dejaste todo mandado, como te pedí.

Hoy el portátil ni se abre. La hora extra es para el cuerpo: paseo largo, comida lenta, sofá sin culpa. El lunes ya te encontrará afilado, que siempre te encuentra.

Pinchas hoy solo si te empeñas tú, Capricornio. Tú sabrás.

♒︎ Acuario Noviembre sin reservar

Esa escapada de la que hablas desde septiembre sigue viviendo solo en conversaciones.

El sitio lo tienes, las fechas casi, y cada vez que sale el tema dices «sí, sí, hay que pillarlo» con un entusiasmo que no ha pasado nunca de ahí. La otra persona del plan ya ha dejado de sacarlo, fíjate, y eso debería decirte algo: los planes que se dejan de nombrar se van enfriando solos.

Casa nueve, los viajes y lo que se promete lejos. Y aviso: estas semanas el calendario es malo para comprar dudando, así que la cosa hoy es decidir, no correr.

Hoy, media hora con quien sea el otro del plan: o fecha cerrada en firme — y se reserva pasado el 13, con las condiciones tranquilas —, o se admite que este año no toca y se libera la ilusión para otra cosa.

Los planes eternos en estado «hay que» acaban debiéndose. Y las deudas de ilusión también pesan.